El castillo ahora es un museo, pero se construyó para ser el mausoleo del emperador Adriano en 139 (las obras terminaron cuando Adriano se murió). Aparte del emperador, hay más gente enterrada aquí, incluyendo emperadores famosos, como Marco Aurelio, Caracalla o Septimio Severo.
En el siglo v, incluyeron al castillo en las murallas Aureliana, así que su rol cambió: ahora era parte de la defensa de Roma, un “castello” intentando retener invasores antes de que estos cruzaran el Tíber.
El nombre “Angelo” (ángel) viene del hecho (o leyenda), que, en 590, cuando papa Gregorio cruzó el Tíber en el Puente Elio, tuvo una visión del arcángel Miguel en la cima del mausoleo enfundando su espada, indicando el fin de la epidemia que estaba azotando la ciudad. (escucha el audio)
En el siglo XIV, el “castello” se trasladó a los papas, quienes luego construyeron el Passetto, un pasillo fortificado que te lleva del castillo al Palacio Apostólica, al lado de la Basílica San Pedro. En tiempos de peligro, los papás lo utilizaron de vez en cuando para escaparse. (escucha el audio)
En las manos de los papas, el castillo fue utilizado para fines distintos: residencia, prisión, fortificación. Papa Clemente VII incluso pudo sobrevivir siete meses de asedio durante el “saco de Roma” en 1527 por las tropas de Carlos V, emperador.
Cruza el río y haz una foto con el castillo de fondo.
… sobre la cima del monumento recuerda el momento en que el ángel Miguel libra a Roma de la peste que asolaba la ciudad. En tu vida seguramente tienes o has tenido alguna “peste”, algún mal momento, una situación oscura, momentos de abandono, etc… ¿sabes que Dios nos pone a cada uno un ángel de la guarda? Te propongo rezarle a tu ángel de la Guarda la famosa oración:
“Angel del Señor, que eres mi custodio porque la providencia me asignó a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname en este día, AMEN”
… conectada al castillo, la que dirige hacia el Vaticano (a la izquierda si estás en frente de la entrada). Encuentra los arcos: mira en la dirección del «Pasillo» y busca un sitio más silencioso en el jardín.
Pasa un buen rato y piensa ¿Cuándo en tu vida fue útil ”huir”? ¿Cuándo has dado la cara? Piensa en algún problema que tienes de momento y en cómo te vas a enfrentar, en vez de ”escapar”.
Busca a una persona y pregúntale si sabe qué es el «Passetto». Si no lo sabe, cuéntaselo.